BOGOTÁ SUENA
Drunken Fox, Zona T, El Edificio del Mal (piso 3), Bogotá

20 de febrero de 2020 · Zona T, El Edificio del Mal (piso 3) · Rock en vivo

DRUNKEN FOX

Ambiente ilustrativo de un bar de rock con bandas en vivo en la Zona T de Bogotá. Imagen generada, no corresponde a una foto del lugar.

En el piso tres del Edificio del Mal, el rock se vive con el parche sentado en la barra y la dueña saludando a todos.

El contexto

El Drunken Fox es un bar de rock en la Zona T de Bogotá, dentro de un lugar conocido como el Edificio del Mal, un edificio con distintos tipos de bares apilados en varios pisos. El bar de rock queda en el piso tres, mientras que en el piso cuatro hay bares de rumba crossover y de otros géneros, de modo que todo el edificio se siente como un archivo vertical de la noche bogotana.

La dueña del lugar es muy querida por los parroquianos, y esa familiaridad es parte de lo que hace especial al Drunken Fox: no es un bar anónimo, es un sitio donde la gente vuelve porque se siente en casa. Las barras están pensadas para sentarse con el parche de amigos, con cerveza y música para disfrutar, aunque hay que reconocer que la cerveza es algo costosa.

La noche del 20 de febrero de 2020 fue una de esas salidas a ver bandas en vivo, una de las últimas antes de que todo cambiara con la pandemia. Por eso esa fecha queda grabada como una de esas noches de la Zona T donde el rock sonaba sin saber que iba a faltar un tiempo.

La crónica

Subimos al piso tres del Edificio del Mal, en la Zona T, y ahí estaba el Drunken Fox, el bar de rock del edificio. El lugar tiene algo que pocos bares de la zona consiguen: una dueña demasiado querida, que saluda a todos por nombre y hace que uno sienta que volvió a casa aunque sea la primera vez. Esa noche del 20 de febrero de 2020 fuimos a ver bandas en vivo, que es justo lo que define al Drunken Fox, un sitio pensado para escuchar rock de verdad.

Las barras son de esas donde la gente se sienta con su parche de amigos, con la cerveza en la mano y la vista al escenario, sin afán de rumba cruzada. Hay que decirlo: la cerveza es algo costosa comparada con otros bares, pero la verdad es que pagas por el ambiente y por la posibilidad de sentarte tranquilo a escuchar bandas en vivo en un piso donde el rock es el protagonista.

Las bandas en vivo son lo mejor del lugar y, eventualmente, los días miércoles se arma la tocada. No es todos los miércoles, pero cuando hay, el bar se llena de gente que viene por la música y no por la rumba. Esas noches de miércoles son de las mejores: menos gente cruzada, más parche que conoce, y bandas que suben a tocar covers y temas propios como si estuvieran en un concierto pequeño.

El Edificio del Mal es un mundo aparte: bajas al piso cuatro y la cosa cambia a rumba crossover y otros géneros, pero en el piso tres el plan es otro, es rock. Eso me gusta del Drunken Fox, que se mantiene fiel a su género mientras los otros pisos del edificio hacen lo suyo. Es como un archivo de la noche de Bogotá, pero en un solo edificio y con el rock en el tercer piso.

Esa noche de febrero de 2020, sin saberlo, fue una de las últimas antes de que todo cerrara. Por eso el Drunken Fox se quedó en la memoria como el lugar donde vimos bandas en vivo, donde la dueña nos saludó y donde el parche se sentó en la barra a disfrutar el rock, sin imaginar que íbamos a extrañar esas nochas por mucho tiempo.

Highlights

  • El Drunken Fox es un bar de rock en la Zona T, dentro del Edificio del Mal, en el piso tres; en el piso cuatro hay bares de rumba crossover.
  • La dueña del lugar es muy querida por los parroquianos y saluda a todos, lo que hace que la gente vuelva porque se siente en casa.
  • Las barras están pensadas para sentarse con el parche de amigos, con cerveza y música para disfrutar, aunque la cerveza es algo costosa.
  • Las bandas en vivo son lo mejor del lugar y se arman eventualmente los días miércoles, con menos gente cruzada y más parche que conoce.
  • La noche del 20 de febrero de 2020 fue una de las últimas antes de la pandemia, por lo que quedó grabada como una de las últimas noches de rock en vivo.