BOGOTÁ SUENA
Abbott y Costello, Chapinero, Bogotá

17 de julio de 2026 · Chapinero · Rock clásico

ABBOTT Y COSTELLO

Ambiente ilustrativo de un bar de rock en Bogotá. Imagen generada, no corresponde a una foto del lugar.

A veces la mejor fiesta no tiene escenario: tiene un videobeam y gente que se sabe todas las canciones.

El contexto

Abbott y Costello, en el corazón de Chapinero, se conoce como el bar más antiguo de Bogotá, un lugar que ha resistido décadas entre paredes cargadas de historia y rock. Su ambiente es de rock clásico, con un videobeam que proyecta los videos de las canciones y un público que responde como si cada tema fuera un himno.

La noche del 17 de julio de 2026 fue una celebración de cumpleaños, compartida entre amigos y una jarra de Club Colombia que costó 30 mil pesos. El plan era sencillo: entrar temprano, saludar y dejar que la noche hiciera lo suyo.

Poco después de las diez, la música subió y el lugar cambió: la gente dejó las sillas y empezó a cantar y a bailar, en grupos y de manera individual, las canciones que se proyectaban en el videobeam.

La crónica

Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi mejor amigo, con él y su novia, eligiendo el bar más antiguo de Bogotá para una noche que terminó siendo mucho más que una salida. Entramos a eso de las nueve de la noche, pedimos una jarra de Club Colombia por 30 mil pesos y nos dejamos caer en ese ambiente de rock clásico que define al lugar.

Al principio todo era conversación y brindis, pero a eso de las diez la noche cambió. La música subió, el videobeam cobró protagonismo y la gente se empezó a parar de las sillas. No fue un grupo solo: muchos se animaron a cantar y a corear, unos en grupo y otros solos con los ojos cerrados, las canciones que iban pasando en la pantalla.

Sonaron clásicos ochenteros que arrancaron a todos: Survivor, The Final Countdown, temas de Kiss, Metallica y, en cierto momento, hasta Rammstein. Eran canciones bailables, pensadas para prender la noche, y el lugar entero respondía como si fuera un concierto, aunque no hubiera una banda sobre un escenario.

Lo mejor de todo fue el ambiente. Esa mezcla de gente desconocida cantando lo mismo, el cumpleaños de mi mejor amigo de fondo y una jarra de cerveza que alcanzó justo para acompañar la noche. No hacía falta más para que se sintiera una celebración de esas que uno recuerda.

Definitivamente fue una excelente opción para celebrar el cumpleaños. Abbott y Costello demostró que en Bogotá la música también vive en las barras, y que a veces el mejor show no necesita escenario: solo un videobeam, canciones que todos se saben y gente dispuesta a pararse y cantar.

Highlights

  • Entramos a las nueve con una jarra de Club Colombia de 30 mil pesos, celebrando el cumpleaños de mi mejor amigo junto a su novia.
  • A las diez la gente dejó las sillas y empezó a corear lo que proyectaba el videobeam, en grupos y también de manera individual.
  • Sonaron Survivor, The Final Countdown, Kiss, Metallica y hasta Rammstein, clásicos ochenteros bailables que prendieron la noche.
  • El ambiente del bar más antiguo de Bogotá convirtió una salida de cumpleaños en una noche de rock sin necesidad de escenario.