BOGOTÁ SUENA
Avenged Sevenfold, Life Is but a Dream… Latin America Tour 2026, Bogotá, 20 de enero de 2026

20 de enero de 2026 · Bogotá · Épico

AVENGED SEVENFOLD

Avenged Sevenfold, Life Is but a Dream… Latin America Tour 2026 · Movistar Arena

Avenged Sevenfold en concierto (Bercy, París, 2008), Wikimedia Commons user «Metalheart», CC BY-SA 3.0. Imagen de referencia, no corresponde a esta noche.

Diez segundos bastaron para que un desconocido cantara con sus ídolos. Y para que el archivo guardara que la humanidad, también, es música.

El contexto

Avenged Sevenfold, formada en 1999, evolucionó del metalcore al heavy metal progresivo, destacando por las guitarras duales de Synyster Gates y Zacky Vengeance. Para 2026, la banda californiana acumulaba ocho álbumes y millones de ventas, consolidándose como una de las pocas formaciones de heavy metal capaces de llenar estadios, a pesar de nunca haber tocado en Colombia hasta esta fecha.

La anhelada llegada a Colombia fue parte de su gira «Life Is but a Dream… Latin America Tour 2026», presentando su octavo y experimental álbum homónimo. Bogotá, el 20 de enero de 2026, fue la tercera parada de la gira en el renovado Movistar Arena, marcando la primera vez que la banda se presentaba en el país ante una fanaticada que esperó años por este momento.

Un pilar en la historia de la banda es la trágica muerte de The Rev (James Owen Sullivan) en 2009, baterista y alma creativa del grupo. Tras su fallecimiento, Mike Portnoy de Dream Theater ocupó su lugar temporalmente, hasta que en 2015, Brooks Wackerman, ex-Bad Religion, se estableció como el baterista definitivo, llevando consigo el legado de sus predecesores.

La crónica

Esa noche, el 20 de enero de 2026, Avenged Sevenfold tocó por primera vez en Colombia en el Movistar Arena, y ver a toda esa gente de dieciocho a cuarenta años, unidos por la misma expectativa, ya era la señal de que esta era una banda icónica que nos debía esta visita y por fin había llegado. Fue un concierto que superó todas las expectativas, donde cada nota y cada imagen crearon una experiencia inolvidable, pero lo más memorable fue la cercanía, la química y un momento inesperado que nos dejó a todos sin aliento.

Desde que llegamos y nos acomodamos, la energía era palpable, con la promesa de ver a Synyster Gates, a M. Shadows y al resto de la banda en vivo, una oportunidad para apreciar de cerca su destreza. Synyster Gates, en particular, tocaba la guitarra como una extensión de su cuerpo, con solos impresionantes en canciones como 'Afterlife' o 'The Stage', demostrando por qué es tan admirado. La voz de M. Shadows no perdió fuerza, Zacky Vengeance complementaba con sus guitarras duales, Johnny Christ se lucía al bajo y Brooks Wackerman, desde la batería, sostenía el ritmo con una potencia asombrosa, dejando claro que esta banda ha llegado hasta aquí por años de trabajo y talento puro.

La escenografía fue otra protagonista, con pantallas y un VJ que proyectaban imágenes que no eran simples fondos, sino parte activa del espectáculo, enriqueciendo cada canción con una capa visual que nos sumergía aún más. Canciones como 'Nightmare', 'Afterlife', 'Bat Country' y 'Hail to the King', dedicada a Mr. Bungle, sonaron con una convicción que solo una banda con su trayectoria puede ofrecer. También hubo espacio para las nuevas, como 'Mattel' y 'Game Over' de 'Life Is but a Dream…', que encajaron a la perfección, mostrando que Avenged Sevenfold sigue vivo y creando.

Un momento realmente especial fue la dedicación de 'So Far Away' a The Rev, un instante donde la arena entera se detuvo, sintiendo su presencia en cada nota. Pero la noche tenía guardada una sorpresa aún mayor: de repente, un asistente con un cartel que pedía cantar fue invitado a subir al escenario. Con una confianza increíble, el muchacho interpretó 'Unholy Confessions' del álbum 'Waking the Fallen', demostrando no solo su pasión sino también el espíritu humano y cercano de la banda. No fue un truco, fue un gesto genuino que nos recordó la conexión única entre Avenged Sevenfold y su público.

El concierto culminó con una elección tan inesperada como perfecta, 'My Way', la versión de Paul Anka, y la emotiva 'A Little Piece of Heaven', la canción más teatral y, sin duda, la más ligada a The Rev. En esa última pieza, se sentía que su espíritu seguía ahí, en la melodía, en el coro que parecía de cabaret, y en las letras sobre amor y muerte. Avenged Sevenfold tocó para él toda la noche, con alegría y sin tristeza, dejándonos el recuerdo de una noche donde The Rev, a través de su música, se hizo presente en cada acorde en el Movistar Arena.

Highlights

  • 01La heterogénea audiencia, desde jóvenes de TikTok hasta fans de MP3, reflejó la capacidad de Avenged Sevenfold para unir generaciones en el Movistar Arena.
  • 02La presencia escénica de Synyster Gates, a pocos metros del público, confirmaba que su virtuosismo con la guitarra es aún más impactante en vivo, desdibujando la pantalla del ídolo.
  • 03El show se enriqueció con una escenografía dinámica, donde los videos y las pantallas no eran meros fondos, sino parte integral y narrativo de cada canción, elevando la experiencia visual del concierto.
  • 04La interpretación de clásicos como «Nightmare» y la emotiva «So Far Away», dedicada a The Rev, se fusionó sin fricción con los nuevos temas del álbum «Life Is but a Dream…», mostrando la evolución constante de la banda.
  • 05Un momento memorable fue cuando la banda subió a un fan al escenario para cantar «Unholy Confessions», demostrando una humanidad genuina y la capacidad de integrar a su público en el espectáculo.