Bogotá Suena, redoblante sobre bombo y cable de guitarraBOGOTÁ SUENA
Paul Gilbert, George Washington Rules Tour, Bogotá, 1 de septiembre de 2026

1 de septiembre de 2026 · Bogotá · Admiración

PAUL GILBERT

Paul Gilbert, George Washington Rules Tour · Auditorio Fernando Sor

Ilustración editorial de Bogotá Suena inspirada en esta noche. Imagen de referencia, no corresponde a una fotografía del concierto.

Paul Gilbert en Bogotá 2026, ficha del concierto

Fecha:
1 de septiembre de 2026
Escenario:
Auditorio Fernando Sor
Ciudad:
Bogotá, Colombia
Género:
Rock instrumental, Hard rock
El verdadero virtuosismo es aquel que enseña, divierte y une a la gente a través del amor por la música.

El contexto

Paul Gilbert es cofundador de Racer X, el estandarte que redefinió el speed metal neoclásico y la velocidad quirúrgica junto a Bruce Bouillet y Jeff Martin, miembro insustituible de Mr. Big junto a Billy Sheehan, Pat Torpey y Eric Martin, célebre por sus solos incandescentes con taladro eléctrico en mano y uno de los instructores más influyentes en la historia del Guitar Institute of Technology (GIT).

El 1 de septiembre de 2026 regresó a Bogotá para presentar su proyecto «George Washington Rules», inspirado en el tratado de etiqueta colonial que George Washington transcribió de joven, en la sala principal de la Escuela Superior de Música Fernando Sor, un recinto académico con acústica calibrada para la escucha atenta.

La crónica

Obertura urbana: el templo académico y la devoción por las seis cuerdas

La noche bogotana caía fresca sobre la carrera 45 con calle 95. Afuera del Auditorio Fernando Sor, la fila de asistentes no era la típica masa heterogénea de un estadio, sino una auténtica cofradía de apasionados del instrumento: estudiantes de música con estuches de guitarra al hombro, docentes de conservatorio, luthieres locales y veteranos del hard rock que crecieron descifrando tablaturas imposibles en los años noventa. En el aire se mezclaba el aroma a café recién colado de las cafeterías aledañas con debates técnicos sobre púa alternada, calibres de cuerdas y configuraciones de amplificadores a tubos.

Entrar a la sala principal de la Escuela Superior de Música Fernando Sor tiene una mística particular. Es un recinto con acústica calibrada para la escucha atenta, un espacio donde cada matiz, armónico y ataque de plumilla resuena con nitidez absoluta. El público bogotano aguardaba a una leyenda viva: cofundador de Racer X, el estandarte que redefinió el speed metal neoclásico y la velocidad quirúrgica junto a Bruce Bouillet y Jeff Martin, miembro insustituible de Mr. Big junto a Billy Sheehan, Pat Torpey y Eric Martin, célebre por sus solos incandescentes con taladro eléctrico en mano, y uno de los instructores más influyentes en la historia del Guitar Institute of Technology (GIT).

I. Primer movimiento (adagio pedagógico): leer el recinto y descifrar la tonalidad

Cuando Paul Gilbert pisó el escenario con su característica estampa espigada, sus enormes audífonos de protección auditiva y su icónica guitarra Ibanez PGM con las efes pintadas en el cuerpo, bastaron un par de sonrisas para derribar cualquier solemnidad. Gilbert entendió de inmediato el templo en el que estaba parado: una escuela superior de formación musical repleta de oídos entrenados.

En lugar de limitarse a ejecutar canciones de forma mecánica, convirtió el concierto en una clase magistral viva y festiva. Antes de arrancar cada tema, Paul se acercaba al micrófono con picardía y anunciaba la estructura armónica y la escala sobre la que navegaría la pieza: «Sol menor», «La menor», «Do mayor», «Mi bemol lidio». Acto seguido, desgranaba un lick didáctico a velocidad humana para luego acelerar hasta ese alternate picking milimétrico, estiramientos de dedos descomunales y arpegios con salto de cuerda (string skipping) que lo consagraron como uno de los guitarristas más limpios y veloces del planeta.

En las butacas y los pasillos, la escena era conmovedora: decenas de jóvenes estudiantes levantaban sus propias guitarras en alto, instrumentos Ibanez, Stratocasters gastadas y tapas traseras de potenciómetros desatornilladas con marcadores listos, buscando en cada pausa y en cada mirada cómplice de Paul la oportunidad dorada de conseguir el autógrafo del maestro en la madera de sus instrumentos.

«Ver a Paul Gilbert en este auditorio es como tener a un maestro de conservatorio que además tiene el alma de un niño jugando con su juguete favorito», susurraba emocionado un estudiante de tercer semestre en la tercera fila mientras sostenía su guitarra sobre las piernas. «Nos dice la escala en la que va a tocar, nos hace cantar las notas y luego hace magia con las manos sin perder nunca la calidez ni la humildad».

Lejos de cualquier soberbia de virtuoso inalcanzable, Gilbert se sintió como en la sala de su propia casa. Bromeaba con el público, imitaba frases vocales a través de su guitarra con técnica de slide y motivaba a los asistentes a cantar las melodías pentatónicas, transformando la complejidad teórica en pura alegría compartida.

II. Segundo movimiento (scherzo de etiqueta colonial): el manual de George Washington

El eje conceptual de la noche estuvo marcado por su más reciente y singular proyecto discográfico. Gilbert explicó en tarima la fascinante relación histórica detrás de sus canciones: de joven, George Washington transcribió a mano las 110 reglas de un célebre tratado francés del siglo XVI titulado «Rules of Civility & Decent Behaviour in Company and Conversation» (Reglas de civismo y comportamiento decente). Paul tomó literalmente los títulos de esas antiguas normas de etiqueta colonial y los convirtió en furiosos himnos instrumentales de rock y shred.

El repertorio de las «George Washington Rules» en tarima fue una lección de historia convertida en velocidad: «Crazy PG Medley», la obertura electrizante donde condensó fragmentos de su carrera solista para calentar el ambiente; «Let Thy Carriage», basada en la Regla 13 («Let your Carriage be according to your Condition»), con un groove bluesero galopante y solos vocalizados; «Go Not Thither», sobre la Regla 76 de no inmiscuirse en asuntos ajenos, traducida en veloces arpegios pentatónicos; «Keep Your Feet Firm and Even», la Regla 4 ejecutada con un ritmo marcial y saltos de cuerda quirúrgicos; «Maintain a Sweet and Cheerful Countenance», la Regla 70 transmitida a través de melodías luminosas y vibratos amplios; «Spark of Celestial Fire», la célebre Regla 110 convertida en una balada instrumental cargada de emoción y sustain infinito; «George Washington Rules», el tema homónimo que desató una catarata de tapping a dos manos; «If You Soak Bread in the Sauce», la Regla 102 interpretada con humor ácido y fraseos quebrados; «Orderly and Distinctly», la Regla 69 reflejada en pasajes de picking sincopado; y «Show Not Yourself Glad (At the Misfortune of Another)», la Regla 22 que cerró el bloque conceptual con un solo épico.

III. Tercer movimiento (coda de leyendas y ovación): Dio, ZZ Top, Aerosmith y Led Zeppelin

El repertorio se elevó a cotas magistrales cuando Gilbert intercaló homenajes reverenciales a los titanes que moldearon su ADN musical. El momento íntimo de la velada llegó con un solo acústico magistral que desembocó en el himno neoclásico de Racer X, «Technical Difficulties», ejecutado con una pulcritud que dejó boquiabierto al auditorio. Acto seguido, desató la furia heavy metal con «Don't Talk to Strangers» de Dio, haciendo «cantar» a su guitarra la voz desgarradora de Ronnie James Dio, rindió tributo al blues tejano con «Thunderbird» de ZZ Top, y arremetió con el funk-rock arrastrado de «Last Child» de Aerosmith, haciendo rugir los bafles del recinto.

El clímax definitivo explotó cuando acometió la mítica «Stairway to Heaven» de Led Zeppelin: la guitarra de Paul recreó cada compás, armonía y el legendario solo de Jimmy Page con una emoción desbordante que puso a todo el auditorio a cantar de pie cada nota imaginaria.

Al apagarse el último acorde, el Auditorio Fernando Sor estalló en aplausos unánimes. Gilbert se acercó al filo del escenario con un marcador en mano, firmando pacientemente las maderas, los golpeadores y las palas de las guitarras que los estudiantes le acercaban con devoción. Afuera, la noche bogotana recibía a los asistentes con el eco de las escalas en la cabeza y la certeza de que el verdadero virtuosismo es aquel que enseña, divierte y une a la gente a través del amor por la música.

Highlights

  • 01La fila en la carrera 45 con calle 95 era una cofradía de guitarristas: estudiantes con estuches al hombro, docentes, luthieres y veteranos del hard rock noventero.
  • 02Gilbert anunciaba la tonalidad de cada pieza al micrófono: «Sol menor», «La menor», «Do mayor», «Mi bemol lidio», y luego aceleraba hasta su alternate picking milimétrico.
  • 03Decenas de estudiantes levantaron sus guitarras buscando el autógrafo del maestro en la madera de sus instrumentos.
  • 04«George Washington Rules», el álbum inspirado en las 110 reglas de etiqueta colonial que Washington transcribió: «Let Thy Carriage», «Go Not Thither», «Keep Your Feet Firm and Even», «Spark of Celestial Fire» y «Show Not Yourself Glad», entre otras.
  • 05Relecturas magistrales: «Technical Difficulties» de Racer X, «Don't Talk to Strangers» de Dio, «Thunderbird» de ZZ Top, «Last Child» de Aerosmith y «Stairway to Heaven» de Led Zeppelin coreada de pie por todo el recinto.
  • 06El cierre con marcador al filo del escenario, firmando guitarras y golpeadores de los estudiantes.

Videos

Paul Gilbert en Auditorio Fernando Sor, 1 de septiembre de 2026

Registro en video grabado desde el público durante el concierto.

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