
9 al 11 de noviembre de 2024 · Bogotá · Pertenencia
ROCK AL PARQUE
Rock al Parque 2024 · Parque Simón Bolívar
Foto: Escenario Plaza de Rock al Parque en el Parque Simón Bolívar, por RayScript. Licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons. Imagen de referencia del festival.
Rock al Parque en Bogotá 2024, ficha del concierto
- Fecha:
- 9 al 11 de noviembre de 2024
- Escenario:
- Parque Simón Bolívar
- Ciudad:
- Bogotá, Colombia
- Género:
- Metal, Punk, Rock, Ska, Reggae
Uno trabaja limpiando la mierda de todo el mundo, hermano, pero esta noche el metal también es mío.
El contexto
La edición 2024 de Rock al Parque se realizó del sábado 9 al lunes festivo 11 de noviembre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, con tres escenarios simultáneos: Plaza, Bio y Eco. Noviembre en Bogotá impuso su propio temperamento: cielos plomizos, aguaceros de tarde y un césped convertido en barro.
El sábado 9 fue la jornada del metal, con Hypocrisy, Testament, Sacred Reich, Dirkschneider, Haggard, Afsky y La Pestilencia como invitado nacional. El domingo 10 mudó de piel hacia el ska, el reggae y el punk, con The Selecter, Todos Tus Muertos, Doro Pesch, Superlitio, Mad Sin y Kraken en tributo a Elkin Ramírez. El lunes 11 cerró con Mägo de Oz, Los Toreros Muertos, Doctor Krápula, Inspector, Fabiana Cantilo, Eruca Sativa, Austin TV y Lost Acapulco.
La crónica
Obertura urbana: el frío de noviembre y el ritual de la llegada
Noviembre en Bogotá tiene un temperamento implacable. Aquel sábado 9 de noviembre de 2024, el cielo amaneció cerrado por un manto plomizo que amenazaba con descargar su furia sobre la sabana. Desde la una de la tarde, cuando los filtros de logística abrieron los accesos del Parque Metropolitano Simón Bolívar, una marea humana comenzó a teñir de negro las aceras de la calle 63 y la carrera 68. En la espera exterior coincidían todos los rostros de la ciudad: los muchachos que viajaron desde Pasto con lo justo en los bolsillos, los parches barriales de Engativá y Kennedy luciendo sus chalecos gastados, y los habitantes de calle que cruzaban con sus carretas esquivando los charcos entre el vapor del tinto en termo y el humo de los puestos ambulantes.
Al franquear el último torniquete y pisar el césped húmedo, la ciudad suspende sus fatigas cotidianas. Cruzar ese umbral es ingresar a un territorio libre donde el aroma a perfume de quienes madrugaron se estrella con el olor penetrante del plástico de las capas y la tierra mojada. Es el inicio de tres jornadas donde la música no es espectáculo de vitrina, sino un refugio de dignidad y encuentro.
I. Primer movimiento (sábado 9 de noviembre): el escobillón y la plegaria sueca
El sábado abrió con el estruendo implacable del metal. En el Escenario Plaza, la tarde cobró vida con las descargas distritales de Victimized, Loathsome Faith y el black metal danés de Afsky, seguidos por la oscuridad ceremonial de Storm of Darkness. Paralelamente, el Escenario Bio ardía con Hellfish, la teatralidad belga de Fabulae Dramatis, el thrash legendario de Sacred Reich desde Estados Unidos, el poder femenino de Highway y las sinfonías épicas de Dirkschneider y Haggard desde Alemania. En el Escenario Eco, la furia subterránea se condensaba con Legio Inferi, Insanity desde Pasto, los mexicanos Ray Coyote y S7N, y la potencia argentina de Arde La Sangre.
Sin embargo, la historia más honda de la jornada no ocurrió bajo los reflectores frontales, sino en un corredor lateral de la trasescena, detrás de las vallas del Escenario Plaza. Allí, entre contenedores de basura y cables de alto voltaje cubiertos de fango, un operario de aseo distrital con chaleco reflectivo naranja y guantes de caucho apilaba vasos plásticos con una prisa sospechosa. Miraba su reloj de pulsera con la ansiedad de quien espera un milagro.
> «Llevo desde las cinco de la mañana barriendo las zonas comunes», nos susurró con la voz entrecortada mientras escondía su escoba y su recogedor detrás de una carpa técnica. «Mi turno termina a las siete, pero ni por el putas me pierdo a Hypocrisy. Peter Tägtgren es mi dios desde que yo tenía quince años y me la pasaba parchado en el centro vendiendo casetes piratas. Ya cuadré con mi compañero de cuadrilla para que me cubra diez minutos; dejé esta zona impecable y me voy a colar en la orilla del foso. Uno trabaja limpiando la mierda de todo el mundo, hermano, pero esta noche el metal también es mío».
A las 6:50 p. m., cuando Hypocrisy desató las primeras notas demoledoras de su death metal melódico, aquel hombre de chaleco naranja, camuflado entre la masa sudorosa y las luces estroboscópicas, cerró los ojos y agitó la cabeza con el puño en alto. A su lado, la multitud no lo juzgaba: era un hermano más de la cofradía del ruido. La noche en Plaza cerró con la catarsis contestataria de La Pestilencia como invitado nacional y la cátedra de thrash metal de Testament desde California, desatando una nube de vapor caliente que evaporó el aguacero de la noche.
II. Segundo movimiento (domingo 10 de noviembre): el pogo mestizo y la fiesta libertaria
El domingo 10 de noviembre el parque mudó de piel. La indumentaria oscura dio paso a los cuadros escoceses, los colores jamaiquinos y una masa vibrante dispuesta a celebrar la hibridación sonora. El Escenario Plaza se encendió temprano con el beat urbano de Micorriza Soundsystem, la fiesta explosiva de La Santísima Voladora desde México, La Monky Band y las leyendas del roots reggae y el 2 Tone: Quique Neira desde Chile y The Selecter desde el Reino Unido. La noche estalló con el rock alternativo de Mad Tree, la elegancia tropical de Superlitio y el cierre apoteósico de Todos Tus Muertos desde Argentina, convirtiendo la plaza en un solo salto multitudinario al compás del punk, el reggae y el raggamuffin.
En el Escenario Bio, la fiesta rockera vibró con Telégrafo, Pez Errante, la melancolía uruguaya de Buitres, los franceses Stuck in the Sound, Stayway y el tributo histórico al titán Elkin Ramírez con Kraken como invitado nacional, coronando con la fuerza inmortal de Doro Pesch desde Alemania. En el Escenario Eco, la exploración alternativa y el punk contestatario brillaron con Kitsugaki de Rionegro, Entreco de Cali, la crudeza mexicana de Margaritas Podridas, el psychobilly de Mad Sin desde Alemania y la rebeldía ibérica de Ostia Puta.
> «Estar en el pogo de Todos Tus Muertos y Ostia Puta es una lección de vida», comentaba una joven de Suba con el cabello teñido de fucsia. «Aquí nadie te empuja con odio; si te caes al barro, diez manos te jalan para arriba. Rock al Parque es el único lugar donde aprendemos a cuidarnos entre desconocidos».
III. Tercer movimiento (lunes 11 de noviembre): la memoria que no se apaga
El lunes festivo condensó la madurez y la poesía de tres décadas de festival. En el Escenario Plaza, la tarde arrancó con la fusión de Delasierra y la fiesta balcánica de Burning Caravan, seguida del reggae de Fidel Nadal y el ska festivo de Inspector desde México. La atmósfera barrial se encendió con Mortis y los Desalmados, el himno ambiental y contestatario de Doctor Krápula, la irreverencia histórica de Los Toreros Muertos y la fantasía celta de Mägo de Oz desde España, reuniendo a más de noventa mil almas cantando bajo la noche sabanera.
El Escenario Bio fue un templo de sensibilidad y potencia con Gabriela Ponce, Boca de Serpiente, los argentinos Eruca Sativa, la ironía cotidiana de Nicolás y los Fumadores, la elegancia de León Benavente desde España, la leyenda del rock argentino Fabiana Cantilo y el post-rock instrumental e hipnótico de Austin TV desde México. Mientras tanto, el Escenario Eco despidió el festival con Linda Habitante, las bandas de Medellín Los Malkavian y Lilith, el post-punk de Burana Polar y el surf-rock enmascarado de Lost Acapulco desde México.
Al apagarse los reflectores y comenzar el desalojo pacífico hacia las estaciones de TransMilenio, el Simón Bolívar volvió a quedar en penumbra. En el foso vacío, aquel operario de aseo retomaba su escoba con una sonrisa cómplice grabada en el rostro. La música había cesado, pero en el aire de Bogotá quedaba flotando la certeza de que este festival le pertenece, ante todo, a la gente que lo cuida y lo sueña desde el asfalto.
Highlights
- 01Tres días en el Parque Simón Bolívar, del 9 al 11 de noviembre de 2024, con los escenarios Plaza, Bio y Eco.
- 02Un operario de aseo distrital escondió su escoba para colarse diez minutos en el foso y ver a Hypocrisy.
- 03Sábado de metal: Hypocrisy, Testament, Sacred Reich, Dirkschneider, Haggard, Afsky y La Pestilencia.
- 04Domingo mestizo: The Selecter, Todos Tus Muertos, Superlitio, Doro Pesch, Mad Sin y Ostia Puta.
- 05Kraken rindió tributo a Elkin Ramírez en el Escenario Bio como invitado nacional.
- 06Lunes de cierre: Mägo de Oz, Los Toreros Muertos, Doctor Krápula, Inspector, Fabiana Cantilo y Austin TV.
- 07Más de noventa mil almas cantando bajo la noche sabanera en el cierre del Escenario Plaza.
Videos
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