Bogotá Suena, redoblante sobre bombo y cable de guitarraBOGOTÁ SUENA
Foto de archivo: Yuri Buenaventura en Dakhla, Marruecos, 2009. No corresponde a Salsa al Parque 2025. Foto: Nomadz / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

4 y 5 de octubre de 2025 · Bogotá · Pertenencia

El asfalto que se volvió pista: crónica de Salsa al Parque 2025 en el Simón Bolívar

Más de 88.000 melómanos, coleccionistas y bailadores convirtieron el Simón Bolívar en una gigantesca pista al aire libre durante la edición 26 de Salsa al Parque.

Foto de archivo: Yuri Buenaventura en Dakhla, Marruecos, 2009. No corresponde a Salsa al Parque 2025. Foto: Nomadz / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. · Fuente · CC BY-SA 3.0

Salsa al Parque en Bogotá 2025, ficha del concierto

Fecha:
4 y 5 de octubre de 2025
Escenario:
Parque Simón Bolívar
Ciudad:
Bogotá, Colombia
Género:
Salsa

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El parque no fue un simple escenario público, sino una sola comunidad unida por el golpe de la clave.

La crónica

A 2.600 metros de altura, el frío de la sabana suele imponer su propia ley, pero cada año el Parque Metropolitano Simón Bolívar encuentra la forma de contradecir el clima. La edición 26 de Salsa al Parque congregó a más de 88.000 melómanos, coleccionistas y bailadores de esquina que llegaron con chaquetas gruesas, calzado cómodo y la convicción de convertir la plazoleta central en una gigantesca pista al aire libre. Celebrado el 4 y 5 de octubre bajo el lema distrital «Bogotá, ciudad salsera», el festival no solo marcó el gran cierre del circuito de Festivales al Parque de la temporada, sino que desplegó una agenda paralela de cultura en vinilo, literatura y memoria popular.

El mediodía del sábado arrancó con la tradicional rueda de casino marcando los primeros compases para los madrugadores. En las primeras horas de la tarde, la fuerza del talento local y nacional tomó protagonismo con Bellacoson, Luna Llena Salsa Band y Sonido 70, agrupaciones que demostraron que en Bogotá el golpe de timbal y los metales se estudian con rigor y se tocan con instinto callejero. Hacia las tres de la tarde, La Suprema Corte elevó la temperatura del recinto con sus himnos noventeros, preparando el terreno para una de las presentaciones más aplaudidas del cartel nacional: Yuri Buenaventura. El maestro subió a tarima sobre las 4:10 p.m. con su habitual elegancia, combinando arreglos líricos y cadencia clásica que resonaron en cada rincón del parque.

A medida que caía la tarde y la luz bogotana daba paso a los reflectores, el festival subió el voltaje rítmico. Gustavo García «El Pantera» encendió el ambiente con trombón y afinque, antes de ceder el escenario a la timba habanera de Manolito Simonet y Su Trabuco. Pasadas las siete y media de la noche, el sonero puertorriqueño Frankie Vázquez trajo el golpe del barrio boricua y neoyorquino, conectando de inmediato con los coleccionistas veteranos que valoran el golpe seco y el pregón callejero. Para el cierre de la primera jornada, la nostalgia generacional estalló a las 8:55 p.m. con Porfi Baloa y sus Adolescentes. Desde Venezuela, el compositor lideró un recorrido por baladas salseras coreadas a pleno pulmón por una marea compacta de espectadores.

El domingo 5 de octubre no dio tregua. Tras la apertura de la rueda de casino, la Orquesta Candombé, Marea Brava y Alejandro Rincón y La Saloma mantuvieron vivo el espíritu de la descarga temprana. Mientras tanto, en los costados de la plaza, la Zona de Experiencias vivió uno de los hitos más comentados del fin de semana: el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas reunió pinchadiscos en formato estrictamente vinilo, mientras barras de bares históricos de la capital (como Galería Café Libro, Bulevar Salsa Bar y Sandunguera) tejían comunidad entre rarezas discográficas de 33 y 45 RPM. Sobre las 2:35 p.m., Luis Felipe González trajo recuerdos de feria y fin de año con su clásico golpe festivo colombo-venezolano, abriendo paso al sonido tradicional de Estrellas de Buena Vista. La presencia del maestro nariñense Edy Martínez junto a Privilegio Latino a las 5:05 p.m. fue una auténtica lección de historia y virtuosismo; cada solo de piano recordó la huella de los pioneros colombianos en los años dorados de la Fania neoyorquina.

La recta final del festival reunió matices para todos los gustos. Mickey Taveras aportó la dosis melódica desde República Dominicana, antes de que el maestro Diego Galé y su Grupo Galé tomaran el control a las 7:20 p.m. con la precisión de la percusión antioqueña. El broche de oro de la edición 2025 estuvo a cargo de una leyenda viva: La Sonora Ponceña. Sobre las 8:35 p.m., el sonido inconfundible de sus trompetas y los solos de piano de Papo Lucca sellaron dos días donde el parque no fue un simple escenario público, sino una sola comunidad unida por el golpe de la clave.

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