BOGOTÁ SUENA
Gojira en Bogotá, Fortitude, Bogotá, 4 de septiembre de 2022

4 de septiembre de 2022 · Bogotá · Admiración

GOJIRA

Gojira en Bogotá, Fortitude · Movistar Arena

Gojira en Hellfest 2022, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen de referencia, no corresponde a esta noche.

Hay músicos que no interpretan una canción: la sostienen con el cuerpo.

El contexto

Formada en Bayona, Francia, en 1996 por los hermanos Joe y Mario Duplantier, junto a Christian Andreu y Jean-Michel Labadie, Gojira forjó un sonido de metal progresivo y técnico que trasciende la música para abordar temas como el planeta, la extinción y la responsabilidad humana. Lejos de los excesos tradicionales del género, los Duplantier son conocidos por su coherencia entre vida y obra, siendo vegetarianos y defensores activos de causas ambientalistas y animalistas.

Su compromiso se manifiesta en iniciativas como Project Amazonia, que recaudó más de un cuarto de millón de dólares para pueblos indígenas de Brasil a través del sencillo «Amazonia», y su colaboración con Sea Shepherd en cada gira. Esta filosofía de vida, donde la disciplina reemplaza el cliché de la autodestrucción, se traduce en una exigencia de precisión tanto en su música como en sus convicciones. Su álbum «Fortitude» (2021), un antídoto musical al agotamiento colectivo, resume su mantra: «When you change yourself, you change the world».

El 4 de septiembre de 2022, esta influyente banda aterrizó por primera vez en Colombia para un concierto en el Movistar Arena de Bogotá, con Syracusæ como teloneros. La expectación era palpable, ya que Mario Duplantier había destacado en la prensa local la relevancia del cambio climático como eje central de la gira, confirmando que no era una fecha cualquiera, sino un evento largamente esperado por el público capitalino.

La crónica

Anoche en el Movistar Arena vivimos una experiencia que fue mucho más que un concierto, fue una demostración de poder y conciencia que nos dejó marcados. Si bien fui por Gojira y su fuerza innegable, me encontré hipnotizado por la batería de Mario Duplantier, cuya presencia escénica y musicalidad se llevaron la noche, convirtiéndose en el epicentro de un espectáculo que combinó riffs contundentes con un mensaje profundo.

Desde que entré al Movistar Arena, la expectativa era palpable, un murmullo que crecía entre doce mil personas. Cuando Gojira subió al escenario, la energía fue inmediata. Mario Duplantier no solo tocaba la batería, la gobernaba con una maestría que trascendía la velocidad, imprimiendo un peso a cada golpe que resonaba en el pecho y hacía vibrar el suelo. Su técnica impecable, perfecta en cada compás, demostró la cúspide del metal progresivo, sin una nota de más ni un solo error.

La banda complementó su música con visuales impactantes, cada canción traía consigo una narrativa visual: mares, ballenas, bosques ardiendo para "Amazonia", o un planeta que se apagaba con "Another World". No eran simples adornos, sino un argumento poderoso que resonaba especialmente en un país con sus propios desafíos ambientales. Gojira fue más allá del headbanging, entregando un mensaje político, animalista y de perfeccionismo, con una honestidad que brillaba sin excesos escénicos.

Este enfoque consciente es lo que distingue a los Duplantier. Son vegetarianos y sobrios, viviendo con coherencia lo que predican en sus canciones, como cuando Joe cantaba "when you change yourself, you change the world". Su disciplina, inusual en un género que por décadas glorificó el exceso, es el pilar que sostiene cada minuto de su música. Esa autenticidad, ese cambio personal que ellos encarnan, se percibe en cada nota y cada palabra que comparten.

La conexión con el público fue instantánea y profunda, con Bogotá entregándose por completo a la banda, cantando con una pasión que seguramente sorprendió a Gojira en su primera visita al país. Salí del concierto agotado, sin voz y con las manos adoloridas de aplaudir, pero con una nueva perspectiva sobre la batería y sobre la perfección. Mario me enseñó que la perfección no es frialdad, sino la forma más elevada de respeto por el arte y la ejecución de uno mismo.

Highlights

  • 01La batería de Mario Duplantier fue el centro gravitacional del concierto, capturando la atención del público por su peso y precisión que se sentía en el pecho antes que en los oídos.
  • 02Las visuales de la noche no eran meros adornos, sino una extensión del mensaje de la banda: mares, ballenas, bosques ardiendo y un planeta que se apagaba, resonando con fuerza en un país vulnerable ambientalmente.
  • 03Joe Duplantier cantó «when you change yourself, you change the world», un mensaje de coherencia y disciplina que el público le creyó, reforzando la idea de que su activismo es genuino.
  • 04La respuesta del público bogotano fue total y entregada, mostrando una conexión profunda y una sorpresa palpable en la banda al escuchar a doce mil personas cantar partes que quizás no esperaban que supieran.
  • 05El concierto dejó una sensación de haber presenciado no solo una banda de metal, sino un manifiesto político y animalista, gritado desde un escenario libre de excesos.