BOGOTÁ SUENA
Clínica de batería con Anika Nilles, TAMA Clinic Tour 2025 (Musical Cedar × Tama), Bogotá, 12 de agosto de 2025

12 de agosto de 2025 · Bogotá · Admiración

ANIKA NILLES

Clínica de batería con Anika Nilles, TAMA Clinic Tour 2025 (Musical Cedar × Tama) · Bogotá

Foto: ContextCreator, Wikimedia Commons, CC BY 2.0 (Anika Nilles en una clínica de batería).

Atiende a tus instintos: si terminas con la izquierda, la derecha ya sabe dónde ir, si el golpe cae en el ride o en el hi-hat. Automático.

El contexto

Anika Nilles, baterista alemana con una historia familiar ligada a los ritmos, pasó de la educación social a la música tras formarse en la Popakademie Baden-Württemberg. Su salto a la fama mundial llegó a comienzos de los 2010 a través de YouTube, donde sus composiciones como «Chameleon» se hicieron virales por su innovador estilo: independencia extrema, fraseo lineal y agrupaciones raras, definiendo el llamado 'drumming moderno melódico'.

Con tres discos bajo el brazo junto a su banda Nevell, «Pikalar» (2017), «For a Colorful Soul» (2020) y el reciente «False Truth» (2025), Anika es una figura prominente en la escena global, respaldada por marcas como Tama y Meinl. Esta doble condición de maestra y artista la trajo a Bogotá el 12 de agosto de 2025, para una clínica de batería organizada por Musical Cedar y Tama, como parte de la TAMA Clinic Tour 2025.

En esa clínica, Anika anticipó que se uniría a una importante banda internacional, un misterio que se resolvió semanas después: el 6 de octubre de 2025, se anunció que sería la nueva baterista de Rush para la gira «Fifty Something» (2026-2027). Así, la capital colombiana fue testigo, sin saberlo, del primer indicio de un hito que marcaría el regreso de una de las agrupaciones más icónicas del rock progresivo, con Anika Nilles llenando el sagrado espacio dejado por Neil Peart.

La crónica

Esa noche del 12 de agosto de 2025 no fue un concierto al uso, sino una verdadera revelación que se quedará conmigo mucho tiempo. Anika Nilles, la increíble baterista alemana, llegó a Bogotá gracias a Musical Cedar y Tama, como parte de la TAMA Clinic Tour 2025, y lo que nos ofreció fue una lección magistral. Pudimos ver su técnica de cerca, sin trucos ni efectos, con las baquetas moviéndose frente a nuestros ojos. Para quienes tocamos la batería, una clínica así es una especie de peregrinación, la rara oportunidad de observar de cerca cómo piensa alguien que domina el instrumento de una forma que a uno, sinceramente, le parece inalcanzable.

Tuve la inmensa fortuna, que valoro mucho, de poder hacerle una pregunta. Le planteé lo que muchos bateristas nos preguntamos en silencio, pero pocas veces nos atrevemos a decir en voz alta: ¿cómo se llega a dominar de verdad la generación de chops y fills? ¿Cómo se alcanza ese punto donde las manos se mueven solas, donde el fill aparece sin planearlo, donde la transición simplemente es? Quizás esperaba un secreto, un ejercicio oculto o un atajo. Ella, con mucha amabilidad, me escuchó y me dio la respuesta más sencilla y a la vez más difícil del oficio: todo se consigue practicando. Hay que practicar tanto, nos dijo, que la memoria muscular pueda responder sin tener que pensar cuál será el siguiente paso.

Nos lo explicó con la autoridad de quien lo ha vivido, no de quien lo ha leído. «Atiende a tus instintos», me dijo. «Si terminas con la mano izquierda, no tienes que pensar dónde va la derecha, ella ya lo sabe. Si el siguiente golpe será en el ride o en el hi-hat, no lo decides en el momento, lo decides mil veces en el ensayo hasta que, en el escenario, la decisión ya no existe, solo el golpe. Tampoco piensas cómo lo vas a terminar, simplemente lo haces». Todo eso, insistió, hay que practicarlo hasta que se vuelva automático. No es magia, es repetición hasta que el cuerpo sabe más que la cabeza. Para mí, como baterista, salir de allí con esa respuesta fue como un permiso para dejar de buscar atajos y simplemente sentarme a tocar.

Después de compartir sus palabras, Anika tocó. Interpretó sus piezas más conocidas, esas que hace con Nevell, las que la hicieron famosa y que muchos de nosotros solo habíamos visto en pantalla: «Chameleon», «Wonderful Life», y temas de «Pikalar» y «False Truth». Verlas en vivo, a tan poca distancia, fue completamente diferente. En un video uno admira el resultado final, pero en la clínica pudimos ver el proceso, de dónde surge cada acento, cada movimiento, cada figura rítmica peculiar. No era un simple show, era como ver la partitura cobrar vida, y para cualquiera que ame este instrumento, presenciarla tocar así es algo que no se olvida con el paso de los años.

Pero lo que más me impactó no fue una técnica ni una canción, sino un pequeño guiño. Nos dio la sorpresa de que iba a tocar en una banda muy importante. No pudo decir el nombre todavía, pero dejó claro que era una banda de reconocimiento mundial, de esas que muchos hemos seguido desde hace muchísimo tiempo. Salí de la clínica dándole vueltas a esa frase, imaginando cuál sería. Pocas semanas después, el mundo entero lo supo: Rush. Geddy y Alex la eligieron para la gira «Fifty Something», para ocupar el lugar que dejó Neil Peart, el Profesor, el baterista más admirado por todos nosotros. Y uno, que la había escuchado en Bogotá hablar de memoria muscular y de instinto, entendió por qué la eligieron: porque ella lleva el ritmo en las venas, porque no necesita pensar el siguiente paso, porque practicó tanto que ya solo le queda tocar. Las luces se apagaron, el aula se quedó en silencio y Bogotá regresó a su rutina. Pero el show apenas comienza: esa noche, sin saberlo, escuchamos a la baterista que devolvería el tempo a Rush, y quienes soñamos con las baquetas, por un momento, volvimos a creer que también, algún día, podemos llegar.

Highlights

  • 01La clínica se sintió más como una peregrinación para los bateristas, una oportunidad rara de ver de cerca cómo un maestro piensa y ejecuta el instrumento.
  • 02La respuesta de Anika a la pregunta sobre cómo dominar los chops fue una lección de humildad y dedicación: solo a través de la práctica incansable, hasta que el cuerpo sepa más que la cabeza.
  • 03Verla tocar sus clásicos en vivo fue una revelación; no era solo admirar el resultado de un video, sino presenciar el proceso, la partitura hecha carne frente a nuestros ojos.
  • 04El guiño sobre su próxima incursión en una gran banda internacional generó una efervescencia de especulación y emoción entre los asistentes.
  • 05Salir de la clínica con la certeza de que habíamos escuchado, sin saberlo, a la futura baterista de Rush, fue una sensación de privilegio y una renovada inspiración para todos los que soñamos con las baquetas.